Maldición…
El miedo en forma de helada, crespa mi piel y destruye mis esperanzas…
La muerte me toca el hombro varias veces y varias veces muero. Mi alma desaparece a cada toque pero nací con la maldición del ave fénix porque renazco cada vez, crezco y ardo por dentro para una vez mas morir al toque de una blanca mano.
Puedo librar mil batallas contra dragones terribles a los cuales derroto cada vez con mas facilidad con el vuelo ligero de mi espada y la dureza implacable de mi escudo, pero nací con la maldición del olvido y cada hazaña, cada aventura, cada logro nunca serán recordados mas que por mi mismo.
Recorro mil caminos y senderos, países y océanos atravieso y en cada uno de ellos recojo pedazos de sabiduría compartida e ideas olvidadas en el aire, pero tengo la maldición del viejo vagabundo y a cada lugar que llego no me pertenece ni pertenezco a ningún lugar.
Tengo un corazón joven a pesar de los cientos de cicatrices, que se mueve con la brisa de los días de primavera, pero tengo la maldición de ser Sol, una estrella que arde y se consume a si misma; que estando lejos crea, ilumina y fortalece pero de cerca destruye y carcome, quema y mata.
Poseo miles de ideas asombrosas y consejos constructores, planes brillantes y pensamientos profundos pero tengo la maldición del loco y cada palabra que sale de mi boca es escuchada y olvidada.
Tengo muchos minutos para hacer un presente extraordinario y luminoso, pero tengo la maldición de ser ayer, un bonito recuerdo, solo una fotografía vieja que al verla de nuevo después de mucho tiempo provocara una sonrisa y nada mas…
Tengo la maldición de ser una maldición, un maldito pagando cuentas para no llegar al infierno… otra vez.
